
Mayo 2000

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Un enfoque ecológico
Por: Ruben Romero
Continuando
con la publicación de artículos tendientes a interiorizar al criador o futuro
criador, presentamos en este caso como lo dice su título Un enfoque ecológico
de la Cría de Chinchillas, escrito por Ruben Romero de la Cabaña Los Hijos
del Sol de la ciudad de La Plata y extractado del Boletín nro.1 del
recientemente formado Consejo Argentino de la Industria de la Chinchilla del que
forma parte el autor. Asimismo agradecemos la sesión de éste y otros artículos
que publicaremos en el futuro, felicitando a los integrantes del Directorio por
ésta iniciativa y le deseamos suerte en sus emprendimientos.
Explotar
la crianza de chinchillas consiste fundamentalmente en producir pieles. El
hombre tuvo a las pieles como su primer vestimenta además de utilizarlas para
la construcción de chozas. Esto se debe a su gran capacidad para la conservación
del calor lo que las convierte en importantisimas para regiones con largos y fríos
inviernos.
Desde
el punto de vista ambiental, su producción no sobrecarga ni destruye el
ambiente. Se trata de un recurso natural renovable.
Los
productores miman mucho a sus animales y les proveen de comodidades y atenciones
superiores a las que el mismo puede acceder. Con ello logran mejores resultados
en la producción.
Los
animales en cautiverio viven mas tiempo que en su vida natural, pues no están
expuestos a depredadores y sus enfermedades están controladas por profesionales
veterinarios. En la vida salvaje, las especies sufren una muerte violenta e
incluso interactuan el hambre y las enfermedades que diezman poblaciones donde
la lucha por la supervivencia para nada les resulta un paraíso.
La
crianza de animales de peletería es imperativa ya que las pieles de tipo sintético
utilizan petróleo y gas para su formación, que son agotables, afectan el medio
ambiente y dañan la salud. No son biodegradables. La piel sintética tarda
millones de años en degradarse.
A través de la cría
en cautiverio estamos asegurando que no se vea amenazada su extinción. Nuestro
deber es conservarla, protegerla y mejorarla, para evitar la destrucción de la
especie y por ende, fomentar su cría domestica. Esto ultimo se facilita
enormemente por el carácter sumiso y social de la chinchilla, que dentro de los
animales de piel fina, son los más adaptables al cautiverio.
Se
trata del ultimo animal en peletería descubierto en natura para la explotación
agroindustrial y posee la piel mas suave, fina y cotizada del mundo. Creo que
aun no comprendemos del todo lo valiosa que es como recurso de subsistencia para
el futuro de nuestras generaciones.
Es
fundamental, además, que el uso de las pieles sea de forma cotidiana,
incorporado plenamente al mundo de la moda a través de prendas completas de
todo tipo y apliques que permiten el alcance al mayor segmento de población
posible.
En
Argentina contamos con legislación pertinente que autoriza la instalación y
funcionamiento de criaderos de especies de la fauna silvestre susceptibles de
ser criadas, entre las que se encuentra la chinchilla. Incluso en muchas
Provincias se otorgan créditos a través de micro emprendimientos para su
explotación.
Es
importante conocer que este animal posee una exquisita carne y que se generan
numerosos subproductos, entre los que se pueden mencionar, la utilización de la
viruta en la fabricación de ladrillos, siembra de hongos, fertilizantes, etc.
El
ser humano dirigirá sus pasos hacia lo natural y tradicional, y desde el punto
de vista ecológico, las pieles producidas en criaderos así lo constituyen.
Ruben
Romero
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