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Setiembre de 2003

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Generalidades sobre el Negocio e Inversiones en la 
Cría de Chinchillas

Por Alfredo García Marquez  garciama@satlink.com.ar  

Pocos se atreven a escribir sobre "inversiones", porque salvo excepciones se escribe lo que  "debemos" leer. Como si fuese "peligroso" enterarnos de algunas cosas.

Alfredo nos da su punto de vista, desprovisto de "frases hechas" con la experiencia como herramienta de trabajo, dado que con más de 30 años de permanencia se lo cuenta entre los criadores más antiguos de la actividad. Esto le permite hablar del retorno de la inversión, desde la perspectiva del ahorro a partir del primer minuto, dandole la importancia objetiva a los "ingresos". A diferencia de considerarlo cuando el criadero ya nos quedó chico, con un camino de "egresos" transitado.

Podemos coincidir o no con su opinión, pero nadie duda que en la materia es "palabra autorizada".

Agradecemos profundamente su confianza depositada en nuestra propuesta de información, y es un honor para nosotros contar con la presencia de un criador de su trayectoria.

InfoChin

 

Generalidades sobre el Negocio e Inversiones en la Cría de Chinchillas

Sabemos que las chinchillas son muy rústicas y fáciles de criar, no obstante el manejo correcto nos hará obtener un alto valor de la piel, tanto o más que cualquier otra cuestión, lógicamente esto es posible, siempre que se sigan pautas de higiene, alimentación y cuidado correctas y contemos además con una altísima calidad. Normalmente se las cría en ambientes cerrados, con buena ventilación y un aislamiento térmico acorde con la zona en que esté ubicado el criadero. Por lo general es suficiente para iniciar la actividad un cuarto en desuso, un galpón debidamente acondicionado o un garaje en nuestra propia casa, pero ello será algo transitorio mientras crece nuestro criadero y con toda seguridad luego de pasado unos años tendremos que ampliar las instalaciones.

Yo aconsejo comenzar la actividad no con una gran cantidad de animales, ni tampoco con muy pocos, ya que es muy probable que si nos iniciamos con muchos, la falta de experiencia nos llevará a cometer errores y el criadero se nos escapará de las manos. Además como cada chinchilla tiene sus propias costumbres es importante que conozcamos los hábitos de cada una de ellas para luego poder discernir una actitud normal, de una que no lo es, lo cual es muy difícil si tenemos muchos animales de entrada. De todas formas, cuando el manejo de nuestro criadero sea bueno, siempre estaremos en condiciones de incrementar nuestro plantel adquiriendo más animales. Por otro lado si la cantidad de chinchillas es muy pequeña es probable que no les prestemos la atención que corresponde y las dejemos de lado, pero no obstante, si tenemos paciencia, lo que no hace el dinero lo hace el tiempo y aunque nos iniciemos con pocos animales por propia reproducción llegarán a multiplicarse.

También creo conveniente aclarar que salvo que la cría se inicie con una unidad económicamente rentable, es decir que el criadero esté totalmente montado, en el período de crecimiento, no se puede autofinanciar. Por eso es necesario que le criador cuente con una capacidad de ahorro para afrontar las inversiones y gastos, conforme a la cantidad de chinchillas con que se inicie y el tiempo que esté dispuestos a esperar para llegar a la cantidad de animales que desea. Pensemos que si retenemos todas las hembras y uno de cuatro machos nacidos, para ser puestos en cría y tenemos que comprar jaulas para los animales que van naciendo y también debemos hacer desembolsos para el alimento y otros insumos, se hace fundamental contar con capacidad de ahorro para poder crecer. También se podría contar con un capital de trabajo suficiente para atender los gastos de alimentación, medicamento y otros, durante los 2 primeros años, además de tener las jaulas y otras instalaciones de antemano. Debemos ser concientes que lo obtengamos de las pieles de los machos excedentes (tres pieles de cada ocho chinchillas nacidas) no será suficiente para cubrir los desembolsos. Además el primer ingreso por venta de pieles que tengamos se va a producir con suerte a los dos años.
 
Vale la pena que profundicemos este tema para poder entenderlo bien; como decía los resultados que veamos en un momento dado será el de las hembras en cría que teníamos dos años atrás. Esto es así por que una chinchilla tarda aproximadamente 2 meses de promedio en acostumbrarse al macho cuando es puesta en cría, si es que tiene 8 meses o más, además, no todas las hembras quedan preñadas en el mismo momento, sino que es progresivo y podríamos tomar un promedio de entre 4 a 6 meses para que todas queden preñadas, pasados los 2 meses de acostumbramiento mencionado y dependiendo de la época del año en que pongamos en cría a los animales, a este primer medio año hay que sumarles los 111 días de gestación, más 11 meses de crecimiento para estar en condiciones de ser hecho piel, 30 días aproximadamente para formar un paquete con un volumen interesante para ser enviado a curtir, entre 1 y 2 meses más de curtido y suponiendo que ese momento sea coincidente con una venta, aun tardaremos entre 30 y 90 días en cobrarla. Como vemos 2 años es un promedio bastante aproximado. 
Esta demora entre los resultados económicos que obtenemos en un momento dado y la cantidad de hembras que tenemos y teníamos 2 años atrás tiene mucho que ver con la gran deserción y rotación de criadores que tiene la industria.

Tenemos que tener en cuenta que la cantidad de jaulas que necesitamos si nos dedicamos a la producción de pieles, es de 3 jaulas por cada hembra, por ejemplo si tengo 100 hembras en cría voy a necesitar un stock de 300 jaulas. Si en cambio nos dedicamos a la venta de reproductores las necesidades de jaulas se reducen a 2 por hembra en cría. Esto se debe fundamentalmente a que los animales dedicados a piel viven de promedio 11 meses (casi 1 año). Si 2 jaulas las ocupo para los machos y hembras para piel (11 meses) o simplemente la hembra la retenemos para cría con lo cual pasa a ocupar 1 jaula permanentemente, más 1 jaula de la hembra en cría que los produjo tenemos las 3 jaulas necesarias, en cambio si vendo reproductores el promedio de estadía de los animales nacidos es de 6 meses, con los cual sumado a las jaulas de la madre son solo 2 de promedio anual.

En este punto de 100 hembras en cría es donde se produce una gran deserción en la industria y esto se debe fundamentalmente a la falta de previsión en la infraestructura que se necesita para poder crecer. 
Llegado el punto de las 100 hembras en cría estamos viendo los resultados de las hembras en cría de 2 años atrás como lo explicamos en un párrafo anterior y si partimos de un conservador promedio de producción de 2 a 2,5 animales por año y por hembra en cría (queda claro que si incremento este promedio las necesidades y los resultados todavía serían peores en cuanto a necesidades de jaulas) entonces el año anterior a las 100 hembras en cría tenía 50 hembras en producción y 2 años atrás tendría solo 25 y si ese año puse 25 hembras para pasar al siguiente a 50, entonces solo tengo 25 machos para ser destinado a piel y/o reproducción y si retuve 6 machos para cría solo puedo destinar a piel 19. Con 19 pieles es imposible afrontar el crecimiento, que por otro lado en ese punto significa fuertes desembolsos como los veremos en el próximo párrafo.

La experiencia me indica que normalmente cuando llegamos a las 300 jaulas nos quedo chico el local donde nos iniciamos, por lo tanto es necesario hacer un fuerte desembolso de fondos para contar con un local adecuado para incrementar las jaulas. Si parto de un promedio de que las 100 hembras me producirán entre 200 y 250 hijos voy a necesitar un mínimo de 200 jaulas, como vemos el desembolso en este punto es muy importante y es imposible de afrontar con la venta de 19 pieles. Pero además sabemos que un criadero de 300 jaulas necesita de desembolsos mensuales de entre $ 200,= y $300,=; es decir que la producción de las pieles no alcanza para poder sufragar los gastos de 1 año de manutención del criadero, mal entonces puede ayudar lo que recibamos por ellas a incrementar las instalaciones.

Está situación es la que espanta a muchos criadores, por que no pueden hacer los desembolsos necesarios, los que generalmente no surgen del criadero, sino de otra actividad, haciendo esto que desaparezcan de la industria. Esta realidad muchas veces es sorteada por uno pocos afortunados que tienen la suerte de poder realizar una venta de unos cuantos animales vivos, pero seamos realistas esto no es generalizado.
La gran solución para este tema es conocerlo de antemano ir ahorrando mensualmente desde que nos iniciamos en la actividad para afrontar las inversiones en el futuro y además plantarnos en una cantidad de hembras antes de que se produzca el desbordamiento de las necesidades de infraestructura, destinando a piel el 100 % de los animales, tanto sean hembras como machos, de manera de desacelerar las necesidades de jaulas y hacernos de dinero para afrontar los futuros desembolsos.

A lo largo de nuestras tres décadas de estar ligados a la industria hemos visto cientos de casos que se habrían solucionado de haberse seguido este método que por lo general debe llevarse a cabo en forma mixta y anticipada al problema. Es muy difícil que lo solucionemos cuando ya los acontecimiento nos superaron, ya que en ese punto nos tiembla la mano para eliminar lisa y llanamente a los animales que no podemos alojar en jaulas individuales, destetando además en las fechas que corresponde y no dejando gazapos muchos meses con la madre, que no solo las debilita, sino que inhiben el desarrollo de los animales para que puedan producir pieles de primera, lo cual por lo general no se debe todo a la genética deficiente, sino a este nefasto manejo por falta de previsión, lo cual lleva a un desaliento, atentando esto contra la estabilidad de los criadores en la industria y por lo tanto al profesionalismo que necesitamos para la producción de pieles de primera. Produciendo en cambio una alta rotación de los criadores en nuestra industria.
 
Justamente la cría de chinchillas nos permite iniciarnos en la actividad sin contar con la totalidad de la inversión en forma anticipada como sería necesario en cualquier otro negocio, pero ello no obsta para que en algún momento la tengamos que realizar, ya sea por medio de ahorro mensual o del capital que dispongamos, para financiar el crecimiento, las reinversiones de los fondos obtenidos por las ventas y usando cuando sea necesario la desaceleración del crecimiento de los vientres en cría.
Todas estas consideraciones económicas las quiero realizar, ya que considero que este punto es del que menos se habla cuando alguien se está por iniciar en la cría, y es el que hace que muchos emprendimientos bien encarados en un principio, se malogren por no tener en claro las inversiones posteriores que se deberán realizar.

Alfredo Daniel García Márquez
Cabaña Chinchillas Patagonia

garciama@satlink.com.ar
 
www.chinchillas-patagonia.com

 

 
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