
Octubre 2000

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SE VIENE EL CALOR
Por: Dr.
Juan Manuel Catoyra
El
Dr. Juan Manuel Catoyra, Director Técnico de la firma Diprovet y entusiasta
criador, nos recuerda algo que cada verano pone en peligro nuestra inversión.
Es normal que llamemos al service de aire acondicionado cuando tenemos el
problema, y no prevenimos ahora que su servicio es más accesible y lo puede
realizar con tiempo. Nuestro amigo Juan
Manuel nos muestra una precisa visión de la realidad, que inclaudicablemente se
repite, pero que podemos evitar.
Es muy común, que
los criadores, acostumbremos a bajar los costos de producción, y eso está muy
bien. Pero debemos tener cuidado, cuando priorizamos y eliminamos costos que
queremos disminuir.
Cuando
vienen los meses de calor, no debemos jamás ahorrar el gasto que nos insume el
aire acondicionado; ya que es un precio que los criadores, sobre todo los
novatos, pagarán muy caro.
Las
chinchillas (chinchilla lanígera), se comportan en parte como animales “poiquilotermos”,
de temperatura variable, que depende del medio ambiente, requiriendo las salas
de cría temperaturas que oscilan entre un mínimo de 10 º C y un máximo de 28
º C (temperatura media de confort de 18 º C a 20 º C), y con una humedad
relativa del aire entre el 20% y el 75% (50% de humedad media).
La falta de
aire acondicionado para controlar las altas temperaturas del verano, y más aún,
si el criadero externamente no tiene reparos de los fuertes rayos del sol, ya
sea por medio de árboles o a través de la “media sombra”, podría
llegar a ser fatal para estos animales que carecen de buenos mecanismos para
eliminar el calor corporal.
Las
chinchillas regulan su temperatura corporal con la del medio ambiente por
evaporación de agua, aumentando su actividad respiratoria (taquipnea), como
también por medio de las almohadillas plantares de sus patas y el hocico.
Cuando el
aire es muy caliente y húmedo, entorpece e impide la evaporación, elevándose
muy rápido su temperatura corporal, causándoles un malestar general, sensación
de vértigo, pérdida de conocimiento, taquicardia intensa, parálisis de sus
miembros, convulsiones y muerte por el golpe de calor.
Con el
excesivo calor, los pulmones pierden su capacidad fisiológica de intercambio
gaseoso, los vasos y capilares sanguíneos de los pulmones se vuelven más
permeables, pasando plasma (líquido) al interior de los pulmones, llevando a un
edema pulmonar, asfixia, y la muerte de la chinchilla.
Haciendo un
análisis macroscópico (a simple vista) en la necropsia, podremos observar los
pulmones con equimosis y petequias hemorrágicas (es decir los pulmones se ven
con puntos bien definidos de color rojo, como también el cerebro congestionado
con edema cerebral y el hígado agrandado (hepatomegalia) con puntos hemorrágicos.
Además, no
debemos olvidar, que en los meses de calor, es cuando más hembras están
gestando y son estos los animales más susceptibles a sufrir los síntomas y
lesiones descriptas.
Por eso, es
recomendable durante el verano, tener siempre el aire acondicionado
prendido, sobre todo en los horarios de mucho calor, como también es
conveniente durante la noche renovar el aire viciado que se encuentre dentro del
criadero y luego poner a funcionar nuevamente el equipo de aire acondicionado y
los ventiladores. Se debe limpiar muy seguido los filtros y tuberías del
equipo, evitando el daño que el polvo le ocasiona.
Ante un
corte de energía, se podrá poner en cada jaula, recipientes de metal o vidrio
grueso con hielos en su interior, para poder disminuir la temperatura en el
interior de las jaulas.
El
tratamiento inmediato, a los más afectados, se orienta a reducir la
temperatura, esto se logra con la inmersión del animal en agua fría,
controlando la temperatura rectal que no baje de los 37 ºC porque la
hipotermia puede darse en poco
tiempo. Para prevenir la edematización cerebral se debe administrarle
dexametasona. Luego del tratamiento de emergencia, y una vez que el animal a
salido del shock, se lo debe mantener en observación en un ambiente refrigerado
y bien ventilado; y confinarlo para que no se ejercite demasiado.
Por último,
para concluir, recuerde que los animales deberán
tener siempre a su alcance agua limpia y fresca, y nunca deben ser expuestos a
los rayos directos del sol.
Dr. Juan Manuel CATOYRA
Médico Veterinario
Director Técnico de DIPROVET
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