
La
Biblioteca de Amalia

Tema 11
Mejoramiento
Genético Aplicado a Chinchillas
Cuarta Parte
CRITERIOS DE SELECCION: SABER EVALUAR
REPRODUCTORES.
Cuando se seleccionan los ejemplares que conformarán
el plantel de reproductores de nuestro criadero, es básico usar criterios
de Selección.
Para tener un criterio formado antes de seleccionar es
imprescindible conocer las características externas "fenotipo"
y de ser posible, las características internas "genotipo"
de los candidatos que se van a seleccionar. Conocer ciertos rasgos ocultos
que son controlados por genes recesivos, nos evitará aparear incorrectamente.
Si vamos a seleccionar un macho de buen tamaño (hijo de
padre grande portador de un alelo oculto de pequeño por ser hijo de una
hembra pequeña) nunca lo aparearé con hembras
pequeñas.
En el genotipo del hijo existe un alelo determinante de pequeño que al
unirse con una hembra con otro alelo determinante de pequeño, el rasgo de pequeño
pasa a ser dominante aunque el padre sea de tamaño grande. Este es
un ejemplo que se puede aplicar a otros caracteres.
Es muy importante tener la información del genotipo,
información que tarde o temprano se exteriorizará o se diluirá según
se usen los Criterios de Selección.
No debemos armar las familias al azar si queremos mejorar
la calidad promedio del plantel de reproductores.
¿Aplicaremos los mismos Criterios para seleccionar
tanto machos como hembras?
El Criterio aplicado
con los machos reproductores
es mucho más exigente que el que se aplica con las hembras. Los motivos
son obvios. Y justamente aquí es
donde se cometen errores que posteriormente insumirá tiempo
corregir. Sabemos que las crías heredan el 50% de la información genética del
padre y el 50% de la madre. Si bien un macho transmitirá a su
descendencia su 50% a través de varias hembras, debemos tener en cuenta que
cada hembra puede restar calidad y más aún si es prepotente (homocigoto)
en ciertas características indeseables. Este es el
argumento de más peso cuando se aconseja aparear lo mejor con lo mejor y no
tratar de corregir animales deficientes con animales superiores.
Para que el mejoramiento sea uniforme y
exitoso se debería aplicar el mismo criterio tanto con los machos
como con las hembras fundamentalmente en dos rasgos, densidad y tamaño.
Para los restantes rasgos se pueden aplicar diferentes criterios según
las necesidades de cada rebaño y los intereses de cada productor.
Otro método recomendado a criadores con poca
experiencia y práctica en apareamientos es la prueba de progenie, esto es, evaluar
los reproductores que están en producción a través de sus descendientes
cuando estos han alcanzado la primera maduración, alrededor de los 8 meses de
edad, o en la segunda, entre los 11
y los 12 meses de edad.
Cuando se va a juzgar al padre, pondremos bajo las
luces del juzgador a todos sus hijos e hijas y analizaremos los rasgos
en común, tanto los valiosos como los defectuosos. A partir de ese análisis
sabremos el grado de correspondencia entre el genotipo y el fenotipo del macho
que dio origen a su descendencia y si merece continuar o se lo debe retirar de
producción.
Si los descendientes son en su mayoría iguales o muy parecidos al padre éste
permanecerá como reproductor. Si un alto porcentaje de los descendientes no han
heredado los rasgos valiosos del padre, éste será retirado del plan de cruzas.
Se aplica la misma prueba de progenie con cada una de las
hembras integrantes de la familia analizada. Si un alto porcentaje de la
descendencia de una hembra tiene un rasgo indeseable en común, por
ejemplo cuello sin densidad, eliminamos a la hembra que transmite dicho rasgo y
seremos muy cuidadosos cuando se coloquen en producción a sus hijas. Los
machos descendientes de la hembra en cuestión van a piel.
En un rebaño en crecimiento no podemos ser tan severos
con las hembras, excepto en los siguientes casos: falta
de densidad, tamaño pequeño y conformación costina.
Personalmente uso un criterio de selección que no sigue
los lineamientos convencionales:
En presencia de un macho color gris
mediano, muy denso, de pelo largo, conformación rectangular y tamaño
grande, lo apareo con dos o tres hembras grandes, densas, de buen
cuello, de color oscuro. Selecciono solamente las hijas de esas cruzas; a
los hijos los destino a piel. O sea, que también podemos usar ciertos criterios
de selección según estemos buscando solamente reproductores hembras para luego
cruzarlas con machos oscuros o extra oscuros, de menor tamaño, con otras
características sobresalientes que sumen y no que resten.
Errores comunes que se deben evitar:
Las siguientes "no
son verdades absolutas", son
solo recomendaciónes producto de mi experiencia personal como criadora.
NO enfocar la atención en una sola
característica. Es muy frecuente dejarse "atrapar" por el
oscuro o extra oscuro sin tener en cuenta el tamaño, densidad y pureza de
color tanto en el velo como en la panza.
NO
creer que los apareamientos consanguíneos son "malos" sin conocer la
razón.
NO
se
deben aplicar planes de consanguinidad en
animales con rasgos tales como: falta de tamaño y conformación aunque
sean muy oscuros.
NO
elegir animales sin densidad en el cuello y conformación triangular ( costinos),
animales poco prolíficos,
descendientes de hembras con poca capacidad lechera aunque sean muy bellas;
machos muy oscuros pero de una manifiesta impureza de color (intensos reflejos
marrones o rojizos), entre otros caracteres indeseables.
NO
aplicar planes de
consanguinidad sin antes haber comprobado por medio de la prueba de
progenie que en los ejemplares haya correspondencia entre lo que se
ve y lo que transmiten.
NO
evaluar animales que no han completado
su maduración.
NO
colocar hembras menores de 8
meses de edad en producción: dos razones importantes lo impiden: 1) Las hembras
desarrollan su tamaño hasta la primer parición. Podemos eliminar por pequeña
una hembrita que aún tiene que completar su desarrollo. 2)
El sistema reproductor de las hembras está maduro y en condiciones seguras de
procrear sin mayores complicaciones a partir de los 8 meses de edad.
NO
usar como reproductores machos menores de 10 meses de edad porque en general son inseguros y no han
desarrollado la agresividad necesarias para dominar hembras "difíciles";
o por el contrario, algunos son muy ansiosos y pueden herir a la hembra
o matarla, si ésta los rechaza.
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