
La
Biblioteca de Amalia

Tema 15
Recomendaciones
para Criadores Noveles
Primera Parte
Por lo general los criadores se inician con pocas
familias, entre 2 y 4. Cuando los primeros gazapos están
en la edad adecuada para formar las nuevas familias, el criador novel dará el
primer paso acertado o equivocado en lo que será su futuro criadero. Deben
saber que cada error cometido al aparear, insumirá casi 3 años para ser
corregido. Y si en lugar de un desacierto son varios, resultará muy difícil
desandar el camino del error.
Si los reproductores fueron comprados en Cabañas
profesionales donde se aplican estrictos criterios de selección los
gazapos nacidos serán el resultado de dicha selección. De ahí en más los
aciertos o los errores dependerán del criador novel.
El plan de selección debe estar bien definido respecto a
lo que queremos criar de ahora en más. Lo primero
es conocer visualmente las características sobresalientes de los reproductores
que formarán las nuevas familias. Para el criador novel aún es
difícil distinguir ciertos matices cuando mira un animal.
Uno de los más importantes consejos que se dan es no
seleccionar los futuros reproductores antes de su completa maduración.
¿ Un criador novel con un año y medio de iniciado en la actividad
está en condiciones de evaluar acertadamente la maduración de la piel? Se
comprueba con demasiada frecuencia que criadores con varios años en la
actividad, peletean animales inmaduros o parcialmente maduros porque todavía no
han desarrollado la habilidad para "ver" una piel en su mejor momento.
Es decir que la capacidad para evaluar el
"prime" o maduración de la piel requiere una larga práctica. Con
seguridad, más de dos años.
Qué evaluamos en una piel? Densidad, tono, pureza
del velo y de la panza , textura de las fibras, cobertura del velo.
Los rasgos más importantes que hacen a una piel de calidad. Porque el tamaño y
la conformación que son importantes, se
evalúan fácilmente en los primeros meses de iniciados en la
actividad. Aunque muchos
criadores pareciera que desconocen un cuello "toruno" por cuanto
siguen apareando animales costinos, sin densidad ni largo de pelo en el cuello.
Existen ciertos pre- juicios que se van pasando
entre los criadores, muy difíciles de erradicar. Por ejemplo, lo
primero que aprecia el ojo inexperto es el color oscuro en una chinchilla. De ahí
que una gran mayoría sólo mira esa característica, dejando de lado otras más
importantes. Con el agravante que ni siquiera reconocen los matices del gris
oscuro. Y cuando van a aparear sus primeros reproductores ,
se van "de cabeza" con el macho o la hembra más oscuro que nació
aunque tenga pelo corto, impureza en el color, le falte volumen de pelo en el
cuello o el diseño del velo se corte en los hombros.
Se hace imprescindible, entonces, realizar un análisis con
los animales para diferenciar las cualidades de los defectos antes de aparear. Y
la única manera eficaz es trabajar en grupos con alguien experimentado y de
probados conocimientos que enseñe "en vivo y en directo" a clasificar
animales con la iluminación adecuada. Los
errores más comunes que han llevado al fracaso en la producción de pieles son:
cerrar la mente a cualquier innovación o cambio; no dedicar el tiempo
suficiente que requiere el aprendizaje de todo oficio y creer que la base del éxito
es solamente multiplicar cualquier hembra con un macho oscuro. La
necedad radica en que si soy un criador sin capacitación no solamente me estaré
ocasionando un perjuicio a mí mismo y a mis propósitos de progreso sino que mi
ineficiencia perjudicará a toda una naciente industria.
Cuando de buena fe se propone producir pieles con sello de
calidad, a qué calidad se refiere? Entre los cientos de criadores que existen
en nuestro país, no creo equivocarme si afirmo que
no superan el 35 % los que saben, reconocen y producen una piel de
calidad. Dicho con simpleza para que se entienda mejor: de cada 100 criadores,
35 producen pieles de calidad desde los apareamientos hasta la terminación de
la piel.
Lo dicho anteriormente lleva a las siguientes
recomendaciones: los
criadores noveles que han adquirido animales, deben pedir asesoramiento y
permitir que alguien capacitado los oriente cuando vayan a formar las
nuevas familias. Asistir en lo posible una vez por mes a trabajos dentro
de los criaderos del grupo de criadores al cual pertenezcan; mirar al menos una
vez por semana, con tiempo y concentración los animales dentro de sus jaulas,
con el propósito de entrenar la vista; observar con las luces adecuadas los
gazapos a partir de los 8 meses de edad, a fin de apreciar la evolución y los
cambios que se van produciendo hasta que están en su mejor momento tanto en el
tamaño y la conformación como en la maduración de la piel. De
paso se adquiere práctica para tomarlos sin dañar la piel. Fijar la
atención en la textura del pelo, reconociendo al cabo de un tiempo, las
diferentes características de las fibras que lo componen. Todos estos pasos ya
no serán necesarios al cabo de unos pocos años de práctica. Los ojos rápida
y eficientemente, aún sin el menor esfuerzo por
parte de criador, estarán en condiciones de evaluar cada detalle y
todas las diferencias que plantea la piel de una chinchilla.
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