
La
Biblioteca de Amalia

Tema 38
Reflexiones sobre la Producción de Pieles
de Chinchilla
Don Ángel Orsi, en su primer encuentro con
criadores noveles en la ciudad de Santa Fe, apenas iniciada su charla
nos dijo que producir pieles de chinchillas
no era negocio para SECOS. Varios nos quedamos con la boca
abierta.
Hace poco tiempo Alberto PANIZZI de Trelew dijo que esta
actividad es para grandes jugadores.
O sea que se necesitan bastantes mas
dólares que los que uno creyó para entrar en carrera y sostener el
ritmo.
Se han publicado varias opiniones sobre la rentabilidad del negocio
con diferentes enfoques. Todos tienen un poco de razón.
Me parece que donde nos equivocamos es en haber empezado con la
creencia de que en pocos años podríamos vivir de la producción de
pieles de chinchilla. En creer en las publicaciones que mienten a
sabiendas y difunden datos falsos sobre un montón de cosas.
Cuando uno se hace grandes ilusiones, también es grande la desilusión.
Yo fui más humilde en mis pretensiones y un poco menos crédula. Al
emprendimiento lo encaré como una actividad complementaria que
ayudaría a aumentar mis ingresos familiares de acuerdo a la
capacitación y ganas de trabajar que pusiera.
Me pareció mejor empezar paso a paso, ir aprendiendo el oficio y no
hacer fuertes apuestas hasta no tener la seguridad del manejo, con
concentración de genes que me den animales fenotípicamente iguales,
vale decir, pieles homogéneas que alcanzaran una cotización promedio
redituable.
La rentabilidad depende mucho del criador, de su dedicación y empeño y
algo menos de factores externos que pueden desestabilizar nuestro
proyecto, por ejemplo, mortandades producidas por micotoxinas.
En esta actividad la paciencia es vital, tratamos con seres vivos, con
sus propios ritmos biológicos que van a condicionar nuestro apuro en
ganar lo antes posible los ansiados dólares. Un criador cordobés dijo
que la cría de chinchillas a los ansiosos los cura o los mata
En síntesis, empezar en pequeña escala y cuando todas las condiciones
estén dadas, recién arriesgar mayor capital y agrandar el criadero
hasta la escala que nos permita vivir de la producción de pieles.
Con la actual demanda y los precios de contado que se paga hoy por las
pieles, el que haya subido los escalones sin pretender saltearse
etapas, tendrá la satisfacción de comprobar que este negocio es
rentable y que los riesgos son mínimos. Una vez que logremos una
calidad de primera selección, esto es, sin clapas, sin hongos, sin
come pelos y con las características que pide el mercado, nadie nos
hará dudar del lugar donde estamos parados, inclusive, podremos pelear
la cotización ofrecida por el comprador y absorber los costos sin
sobresaltos. Este emprendimiento tiene entre otras ventajas, aquella
que nos permite aprender según nuestras propias capacidades, al compás
de nuestros propios tiempos, nos da lugar a cimentar los conocimientos
adquiridos, poner a prueba actitudes imprescindibles para ser buenos
criadores de chinchillas y finalmente, decidir el momento de despegar
y volar hasta donde nos den las alas.
Cuando se domina cada una de las tareas inherentes al oficio, todo es
mucho mas fácil, menos riesgoso, nos sentimos seguros y con potencial
para crecer económicamente.
Tal vez mi planteo es simplista pero es fruto de mi propia
experiencia, sin teorías, con la práctica diaria durante muchos años,
sin darse por vencido ni aun vencido, como dijo el poeta Almafuerte.
Amalia
Drenkard
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