
La
Biblioteca de Amalia

Tema 42
Conclusiones Posteriores a la Venta de
Pieles
En una empresa organizada y con serias intenciones que sea rentable
una tarea ineludible es hacer un pormenorizado análisis de cada piel
vendida. La guía será el precio logrado.
El análisis se hace sobre el mismo cuaderno donde se registran las
pieles que se enviaron a curtir. En él deben estar anotados los
siguientes datos:
Número del precinto (tag)- Datos de identidad, sexo y edad del animal
al momento del sacrificio.
ID del padre y madre - ID del abuelo paterno y del abuelo materno.
Si fue cría de parto múltiple - si se le inyectó anabólico - si fue peleteado de inmediato o varias horas posteriores a su muerte.
Características de la piel:
Se consigna si hay una buena terminación o finish, (mirando del lado
de los pelos), si no la hay, anotar sector inmaduro o con líneas de
pelos en crecimiento desparejo.
Estado del cuero (flexible, blanco, sin roturas, seco, rígido (consignar sector).
Estaqueado de acuerdo a las medidas internacionales o según las
exigencias del mercado donde se venden las pieles.
Longitud del cuero en centímetros (desde el extremo de la cabeza
hasta la base utilizable de la piel).
Color - densidad - largo de los pelos en cuello y hombros (cuello
toruno o costino) - diseño - pureza del velo y de la panza - textura
de los pelos (sedosos, ásperos, lanosos, puntas desparejas).
Defectos genéticos (remolinos, velo sin profundidad, diseño
incompleto).
Daños en el cuero y en la piel (roturas, clapas, comepelo (sup.
dañada) y cualquier todo detalle que el criador considere que pueda
bajar el precio de la piel.
Estos datos nos ayudarán a reconocer las diferentes características de
cada piel una vez retirada del estaqueado y después de curtida.
Es una forma efectiva de entrenar los ojos y aprender a evaluar el
producto final de nuestros esfuerzos.
De acuerdo al precio pagado a cada una de las pieles vendidas,
analizaremos una por una: sus características valiosas, defectos y
fallas, nos fijamos en el cuaderno de ventas donde hemos anotado cada
detalle del animal sacrificado, incluidos los padres y abuelos.
Guiados por estos importantes datos, una exhaustiva autocrítica será
necesaria.
En el análisis empecemos por anotar los defectos genéticos que portaba
el animal cuya piel estamos evaluando de acuerdo a la cotización,
las fallas o errores que se cometieron al peletear, estaquear, o con
el manejo del criadero.
Defectos genéticos / Fallas del productor
Según los defectos anotados, procederemos a seleccionar con mayor
rigor y objetividad a los padres que transmiten a sus hijos los
defectos encontrados en la piel.
A partir de este estudio, vamos a ser más exigentes en la selección de
los posibles reproductores;
también será necesario eliminar como reproductores animales que
transmiten defectos genéticos difíciles de mejorar.
* Eliminar como posibles reproductores animales que a los 8 meses de
edad están por debajo de los 550 gramos, tanto machos como hembras.
* Eliminar como posibles reproductores animales sin densidad.
Cómo detectamos esta característica tan valiosa? Con la palma de la mano, el colchón de pelos, si lo hay, no permite
palpar el cuerpo del animal. Otro forma es soplar en diferentes zonas
del cuerpo: Si al soplar se ve el cuero, no hay densidad; si el cono
formado por el soplido es muy pequeño, la densidad es buena; cuando no
vemos cuero a pesar de un fuerte soplido, la densidad es muy buena.
* Eliminar como posibles reproductores animales muy oscuros con
fuertes reflejos marrones o rojizos en el velo y que estemos seguros
que es de origen genético y no por mala ventilación o suciedad.
* Eliminar del plantel reproductores que dan crías con panzas grises o
color marfil.
* Sacar de producción hembras de más de 4 años que dan un gazapo por
año y cada año más pequeño.
* Eliminar los animales lanosos aunque superen los 750 gramos:
animales con remolinos aunque sean muy sedosos.
* No usar como reproductores machos muy oscuros cuyos hijos dan pieles
menores de 42 centímetros, sin curtir.
No cometamos el error tan común de aparear lo valioso con lo mediocre
o inservible.
Aparear bueno con bueno equivale a sumar; bueno con mediocre equivale
a restar.
No olvidemos que las crías tendrán el 50% del padre y el 50% de la
madre, no debemos seguir reproduciendo el 50% de lo inservible si
queremos un criadero rentable.
Amalia
Drenkard
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