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Enfermedades del Sistema Nervioso
Las
afecciones nerviosas de las chinchillas pueden ser la expresión de
alguna enfermedad grave. Otras veces no tienen causa conocida.
Los
cuadros que consideramos más comunes son los estados convulsivos,
desmayos y parálisis.
14.1.
Estados
convulsivos.
Ya comentamos que varias
afecciones, tales como intoxicaciones, infecciones y parasitosis, pueden
comprometer el sistema nervioso y provocar convulsiones, sean totales o
parciales.
Pero existe una afección
denominada tetania metabólica que,
desde nuestro punto de vista, es la causa más común de las
convulsiones y desvanecimientos de las chinchillas.
Síntomas:
Muy a menudo, después de una
comida ingerida en forma precipitada, el animal presenta una oreja caída
y pronto comienza a retorcerse y agitarse como si sufriera un ataque
de epilepsia.
Sus músculos, especialmente
de un lado, se contraen rápidamente, rechina los dientes, mueve los
ojos hacia un lado y cae al piso, después de algunos minutos el animal
se recupera lentamente.
Tratamiento preventivo:
Régimen balanceado y
concentrados ricos en calcio y fósforo. Es necesario que en los
comedores haya siempre un poco de alfalfa con el fin de que la
chinchilla no pase hambre y no coma con tanta avidez los alimentos recién
colocados.
Tratamiento curativo:
A veces el ataque tiene una
duración tan breve que no vale la pena hacer nada; en otras
oportunidades, en cambio, el granjero notará con anterioridad cual
tiene la "costumbre" de tener ataques de tipo epileptico
pasajeros. En otras ocasiones, la chinchilla queda inconsciente y a
veces sin respirar. El criador
debe actuar entonces con presteza, sobre todo cuando cesa la función
respiratoria.
Un masaje torácico imitando
el movimiento respiratorio puede ser suficiente para reanimarlo; tambien
se puede realizar la insuflacion directa en su hocico por medio de un
cono de cartulina aplicado sobre la boca y nariz de la chinchilla.
Por razones medicas
elementales no recomendamos la respiración boca‑hocico, pues
sabemos que existen enfermedades graves como la toxoplasmosis,
listeriasis y otras zoonosis que pueden ser transmitidas por roedores portadores, en
apariencia sanos, a los seres humanos. Si se trata de salvar una vida
humana uno puede exponer la propia, pero no creemos que esto se aplique
en el caso de un animal.
Una inyección intramuscular o
subcutánea de 0,1 cm3 de solución de Coramina puede ser afectiva en
estos momentos.
Debemos recordar que la falta
de respiración verdadera (pues a veces parece como que no respira y lo
hace en forma mínima) desencadena la muerte indefectiblemente en menos
de 10 minutos.
Si el animal tiene tendencia a
las convulsiones pasajeras sospecharemos una tetania. Nos ha dado buenos
resultados el suministro de 0,2 cm3 de gluconato de calcio por vía
intramuscular cada 2 días, 8 veces. También se puede administrar algun
preparado para niños moliendo 1/4 de tableta que contenga calcio, fósforo
y flúor en una papilla de buen sabor.
14.2
Desmayos y shock.
Un animal, casi siempre el
mismo, y sin que se haya producido algún contratiempo cae al piso de la
jaula y se tumba como si estuviera muerto. La primera vez que el
granjero tiene esta experiencia, sentirá un gran susto. Casi siempre
son las hembras las que se desmayan. Si no hay perdida de la respiración
no debemos preocuparnos, pues poco a poco se reanimara solo. Hay que
vigilar que el animal no se enfríe y si esto ocurre resulta muy valioso
colocar un pequeño calefactor cerca. Si la respiración se detiene hay
que ensayar la respiración con masaje toraxico (suave y rápido), o
bien, la pequeña insuflacion directa con un cono de cartulina aplicado
sobre el hocico.
Esta respiración artificial
se hace durante 10 minutos como mínimo. La inyección de Coramina, tal
como se dijo anteriormente, brinda buenos resultados en los casos en que
el desmayo no es causado por un traumatismo craneano. Hemos visto
desmayos, como consecuencia de golpes de calor, que han sido salvados
con respiración artificial y el traslado a una pieza templada.
14.3
Parálisis.
Estos cuadros son a veces
pasajeros como si se tratara de pequeñas embolias o espasmos arteriales
pasajeros.
La causa es a menudo difícil
de encontrar. Los ataques aparecen y desaparecen. En ocasiones se
instala una parálisis que puede atacar medio cuerpo o una sola
extremidad, casi siempre trasera, y el animal ya no se recupera. Tal
como dijimos, la gravedad dependerá de la causa que la provoque; si es
un traumatismo encefalocraneano con hemorragia cerebral, un tumor o un
quiste parasitario intracraneano poco podremos hacer. Si se sospecha de
hemorragias causadas por una infección grave, como sucede en la
listeriasis y otras deberá tratarse la enfermedad causal. No hay que
olvidar que la intoxicación accidental por dicumarol (parte activa del
raticida Racumin) puede producir descensos en la coagulación
suficientes para determinar una hemorragia cerebral que se superara al
cabo de 12 horas, dejando una ligera paresia (falta de fuerzas en el músculo
afectado.)
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